Arquitectura palaciega

La Corona fue también la promotora de alguna construcción de carácter lúdico como la desaparecida Casa Real de Vaciamadrid, un palacio levantado a principios del siglo XVII a los pies de los cortados de La Marañosa, que se concibió como lugar descanso para el monarca en sus jornadas de caza por la zona. De este palacio no se conserva vestigio alguno en la actualidad, aunque la imagen que presentaba es conocida gracias a las representaciones gráficas de la época.

Cabe citar también el palacio del Soto de Aldovea, una construcción ubicada cerca del límite del término de San Fernando de Henares con Torrejón de Ardoz. Su origen podría encontrarse en cierta casa fuerte con torreones perteneciente al arzobispo de Toledo, que es mencionada en diversos documentos de los siglos XV y XVI. Cuando Manuel Godoy se hizo con la propiedad en el año 1790, el edificio ya había adquirido su fisonomía actual. Algunos años más tarde pasó a manos de la Corona y en la segunda mitad del siglo XIX fue adquirido por los duques de Tovar, sus actuales propietarios.

El castillo de Aldovea es una sólida edificación de planta rectangular con torres en las esquinas. Sus muros son de ladrillo visto, mientras que el zócalo, las molduras y los refuerzos de los ángulos son de piedra. La fachada principal presenta una portada flanqueada de columnas y un frontispicio que enmarca un escudo de España.