Paisaje lleno de historia

Tanto dentro del amplio espacio incluido en el Parque Regional, como en lugares colindantes, se localiza un rico patrimonio arqueológico, paleontológico y etnológico en el que están representadas las grandes etapas de la ocupación humana de la región, en la que hay buenos ejemplos de urbanismo histórico, de arquitectura popular o de arqueología industrial, que son el reflejo del desarrollo de esta comarca en los últimos siglos.

El espacio que ocupa este espacio natural protegido ha sido habitado desde los inicios de la Prehistoria cuando, hace más de 300.000 años, los grupos humanos del Paleolítico Inferior utilizaron las riberas del Jarama para cazar. Más adelante, los primeros colonos neolíticos introdujeron la agricultura y la ganadería. A partir de entonces y hasta el momento actual, las distintas sociedades han interactuado económica y simbólicamente con su entorno, transformando el medio natural en un paisaje antropizado.

La disposición de los cursos de agua superficial que vertebran el Parque, la calidad de las tierras que les rodean y la presencia de recursos vegetales y minerales diversos han hecho de éste un espacio de gran atracción estratégica. Durante varios miles de años, esto es, desde el Neolítico al final de la Edad del Bronce, las poblaciones cultivaban la tierra y pastoreaban el ganado desplazándose de un lugar a otro en busca de los mejores pastos y cosechas. Ya al final de la Prehistoria se convierten definitivamente en sedentarios, y surgen los primeros asentamientos estables en lugares altos, bien defendidos y controlando las principales rutas que transitan por este territorio.

Con el dominio romano se refuerza esta red viaria, siendo el antiguo enclave de Titulcia uno de los puntos importantes en el entramado de las calzadas que conducían a Segovia y a Zaragoza pasando por Alcalá de Henares, la antigua Complutum. Toda la zona estaba ocupada entonces por pequeños núcleos urbanos y villae, o explotaciones agrícolas privadas. El modelo romano de asentamiento se desarticula en la Alta Edad Media, y en la zona del Parque se han documentado numerosos restos de época visigoda consistentes en aldeas de cabañas y cementerios de inhumación que parecen recuperar una movilidad parecida a la de las épocas prehistóricas.

Durante la etapa musulmana surgen una serie de guarniciones en Madrid y Getafe, a la vez que se construyen varias atalayas y torres en la Vega del Jarama, aunque la etapa clave en la formación de los núcleos de población es la Baja Edad Media, tras la conquista de Toledo (1085), etapa que se prolonga hasta el siglo XV, cuando se consolida la trama de asentamientos.

Con el establecimiento por parte del rey Felipe II, en el siglo XVI, de la corte en Madrid, se crean los reales sitios, Madrid, El Pardo, El Escorial y Aranjuez, se construyen canales de riego y abastecimiento y se inicia la jerarquización de los centros comarcales (Getafe y Chinchón). Durante los dos siglos siguientes, aún manteniendo el esquema poblacional, se produce un descenso del número de habitantes, con la excepción de Madrid, que crece de forma desproporcionada con respecto al resto de los municipios de la región.

En la primera mitad del siglo XIX se produce un reajuste territorial que da lugar a la provincia de Madrid, con su actual delimitación. En este siglo se produce el auge y la consolidación de las explotaciones agrícolas de las vegas del Jarama y el Henares, ya iniciadas un siglo antes. El territorio queda casi definitivamente articulado y aparece el ferrocarril, haciendo de Aranjuez un importante núcleo ferroviario al que se suma la relevancia agrícola de su vega.

A principios del siglo XX, y hasta la Guerra Civil, domina una dinámica expansiva, mediante la cual se amplia el sistema de carreteras y ferrocarril, y se producen mejoras dotacionales en la mayoría de los núcleos. Durante la Guerra Civil lo que hoy constituye el Parque Regional se convierte en escenario de una de las principales batallas, la del Jarama. Durante el mes de febrero de 1937 se libran duros combates que cruzan el valle del Jarama de oeste a este, estabilizándose la línea del frente a principios de marzo en el límite este del Parque. En la actualidad aún quedan numerosos vestigios de la contienda, fortificaciones, puestos y líneas de trincheras.

Tras la Guerra se produce el abandono de los ferrocarriles de vía estrecha, a la vez que se reconstruyen y aparecen nuevos núcleos como Rivas. En el último tercio del siglo se producen los mayores cambios con el desarrollo del área metropolitana de Madrid y la dinámica regresiva en la que caen los municipios que se sitúan fuera de los ejes de desarrollo.