Relieve

Dentro de las grandes unidades de relieve de la geografía madrileña, el Parque está constituido por las denominadas llanuras de meseta y los valles fluviales. Las primeras contienen dos subunidades, los Páramos y relieves asociados y las Llanuras de transición.

Las llanuras meseteñas se encuentran incluidas en la Fosa del Tajo o Depresión Carpetana, que es una gran morfoestructura que supera ampliamente los límites provinciales madrileños, al extenderse desde el Sistema Ibérico hasta Portugal.

La Fosa del Tajo tiene su origen en los hundimientos producidos en el Terciario (Mioceno), al mismo tiempo que se elevaban los macizos montañosos que finalmente formaron las Sierras. Los movimientos tectónicos profundos (fallas) son los responsables fundamentales de la morfología o relieve actual del Parque, ya que la disposición de la actual red hidrográfica y los fenómenos de sedimentación (erosión en las Sierras y deposición en la cuenca) del Terciario obedecen a estos procesos.

Los Páramos, en el territorio del Parque, se constituyen como relieves culminantes de las llanuras de la Fosa del Tajo, y en cuya composición forman parte fundamental las calizas. Se sitúan al oeste del Jarama, desde Mejorada del Campo hasta tierras de Chinchón y Titulcia, pudiéndose considerar como estribaciones del páramo alcarreño, teniendo escasa representación en el territorio del Parque, significándose su presencia en el término de Arganda del Rey, donde en la Dehesa de El Carrascal se sitúa la mayor altitud de este espacio, con 750 metros.

En la franja del Páramo incluida en el ámbito del Parque, podemos observar diversas características de esta unidad, con formación de mesas, cerros, llanuras y navas, cuyo origen se debe a la erosión fluvial de una red hidrográfica fósil o casi fósil, pues aún queda el arroyo Pantueña como testigo. Pertenecen pues al páramo alcarreño los cortados existentes en Titulcia y Mejorada del Campo, estando incluidos en el borde morfoestructural del páramo. Al acercarnos a los aspectos más locales del relieve, ya podemos decir que los cortados o cantiles del Parque constituyen uno de los más destacados de su relieve.

Las Llanuras de transición están constituidas por una franja de dirección NE-SO situada entre las Rampas y piedemonte de las Sierras y los Páramos; su límite natural está formado por el Jarama y el Henares, y por tanto sirven de enlace entre estas dos unidades del relieve, Sierras y Páramos. Estas llanuras y páramos se originaron por la colmatación sedimentaria de la cuenca en el Terciario, formando una superficie sensiblemente llana (sediplano), que posteriores procesos erosivos fluviales dieron paso a la actual configuración del relieve. De ese antiguo sediplano quedan cerros testigo como el Cerro de los Ángeles de 670 m, Espartinas, 712 m y Telégrafo, 678 m. Las superficies actuales que existen entre estos cerros son terrenos alomados y llanuras formadas por erosión del primitivo sediplano, y que de forma general se conocen como campiñas, destacando por su representatividad en el territorio del Parque las campiñas de Valdemoro, Pinto y Getafe.

Aunque la litología general de las Llanuras de transición son los materiales arcósicos, en terrenos del Parque surgen las margas y arcillas yesíferas o arenosas. De nuevo el borde, en este caso oriental, de estas llanuras forma bellos cortados, como los de La Marañosa, Casa Eulogio o El Piul, ornamentados por desplazamientos de bloques que a modo de pequeños torreones quedan separados del conjunto del cantil.

Entre los bordes de las unidades descritas de Páramos, por oriente, y Llanuras de transición, por occidente, se sitúa la otra gran unidad del relieve, que son los valles fluviales, tomando al Jarama como eje principal, al que se añaden en el Parque los del Manzanares, Henares y Tajuña.

Como ya se ha dicho, las redes de fractura hercínicas reactivadas durante la orogenia alpina son las que determinaron la direccionalidad de la actual red hidrográfica, hecho perfectamente constatable si sobre un plano topográfico superponemos las mencionadas redes de fractura.

El análisis más general de esta unidad permite detectar la morfoestructura de su relieve, configurándose como un sistema de terrazas que serían principalmente tres. El sistema de terrazas altas es bastante complejo, con cotas topográficas que van desde los + 70 m a los + 180 m, con escasa potencia de aluviones, de 3 a 5 m. En ocasiones, las zonas más elevadas de estas terrazas funcionan como enlaces con la llanura de transición y cuando el proceso erosivo ha sido intenso se pueden localizar terrazas colgadas. En general su presencia en territorio del Parque es escasa, pues se localizan en mayor número en el Jarama aguas arriba de Mejorada del Campo. Las terrazas medias se sitúan entre las cotas + 80 m y + 20 m, formando en el conjunto madrileño de la Fosa del Tajo la llamada Vega Alta. En el Parque se encuentran fundamentalmente en el Jarama. Las terrazas bajas son las que obtienen mayor representación en el Parque, formando la Vega Baja, desarrollándose entre las cotas + 1 m y + 20 m. En algunos casos, el carácter subsidente o de hundimiento de parte de los tramos del Jarama, por ejemplo, hace que algunas terrazas bajas se encuentre bajo el canal actual, formando importantes depósitos de gravas.

En resumen, se puede decir que en el territorio del Parque predominan las zonas llanas y alomadas en las Llanuras de transición, Páramos y Vega Baja, con pendientes inferiores al 3% o pendientes suaves del 3% al 10%. En claro contraste se presentan pendientes muy fuertes e incluso escarpadas, superándose el 50% de desnivel en el 4,5% del territorio del Parque.