Hidrografía

El Parque Regional del Sureste se estructura en torno a los ejes de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama, constituyéndose sus cauces como elementos físicos determinantes en la configuración de este espacio. Los ríos, en concurrencia con la geotectónica, han sido los agentes modeladores del relieve del Parque, configurando hábitats y ecosistemas valiosos para albergar diversos y variados procesos biológicos, al mismo tiempo que han condicionado las actividades socioeconómicas en la fértil vega del Jarama.

Excepto una pequeña zona al norte de la Comunidad en torno a Somosierra que vierte sus aguas a la cuenca del río Duero, el resto lo hace en la cuenca del río Tajo, el río más largo de la Península Ibérica que conforma a su paso el límite sur madrileño, siendo el paso por Aranjuez su hito principal en la geografía madrileña. La disimetría del Tajo hace que sus afluentes principales aporten sus aguas al río por su margen derecha y entre estos el Jarama es el curso principal. Su cuenca supone casi dos tercios de la superficie de la Comunidad. Lozoya, Guadalix y Manzanares aportan sus aguas al Jarama por su margen derecha, mientras que por la margen izquierda los cursos del Henares y el Tajuña tributan sus aguas alcarreñas. De los 138 kilómetros del curso del Jarama en la Comunidad de Madrid, 60 kilómetros discurren por el Parque Regional del Sureste, donde se interna remansado en el término municipal de San Fernando de Henares, remanso que se convirtió en el lugar de recreo para los madrileños que tan extraordinariamente narró Rafael Sánchez Ferlosio en «El Jarama».Junto a Mejorada del Campo recibe las aguas del río Henares que discurre por poco más de 6 kilómetros por este espacio natural protegido, embalsado en el azud donde se enmarca en un frondoso soto junto a las paredes de los cortados de su margen izquierda.

El Jarama sigue con dirección sur donde va dejando vestigios de su antiguo cauce en forma de meandros abandonados, bordeando Velilla de San Antonio abriéndose hacia el este y formando una fértil vega en el paraje conocido como el Piul, donde se cierra en el término municipal de Rivas Vaciamadrid hacia el oeste por unos hermosos cantiles yesíferos desde cuya cima se observa el perezoso paso del río por las zonas llanas de Velilla y Arganda del Rey, que contrasta con las frenéticas actividades humanas que se desarrollan en el valle.

El Jarama es atravesado por la carretera que en dirección este va hacia el Mediterráneo y el paisaje que enmarca al río se hace más rural. Junto a la Presa del Rey recibe el aporte de las aguas del río Manzanares, que tras recorrer casi 75 kilómetros desde la vertiente sur de la Cuerda Larga y atravesar la capital se interna en el Parque junto a Perales del Río, en Getafe, circulando sus aguas durante 17 kilómetros por terrenos del Parque antes de unirse al Jarama. El Jarama riega las tierras de San Martín de la Vega y Ciempozuelos antes de recibir el tributo del Tajuña junto a Titulcia, poco antes de salir de este espacio natural protegido en el Puente Largo de Aranjuez. Diez kilómetros aguas abajo llega su desembocadura en el Tajo, en el paraje denominado La Flamenca.Desde el punto de vista hidrogeológico todo el área que comprende este espacio natural se encuentra en los dominios de acuíferos cuaternarios y unidades evaporíticas y de transición, con una presencia testimonial del acuífero del páramo en la zona suroriental.

El acuífero cuaternario que ocupa el subsuelo de las vegas de los ríos, está formado por depósitos aluviales de gravas, arenas y limos, conectados con los cursos de agua permanente donde descargan sus recursos. Tradicionalmente han abastecido las numerosas explotaciones agropecuarias situadas en las riberas de los ríos; su calidad es muy variable y son especialmente sensibles a la contaminación.

Las unidades evaporíticas y de transición tienen su origen en el terciario margo yesífero y sus recursos hídricos no son utilizables; su calidad natural es mala por su gran contenido en sales solubles procedentes de la disolución de los yesos, dada esta baja calidad y sus baja permeabilidad se le puede considerar como poco vulnerable a la contaminación.

Las actividades extractivas en las vegas han ido ocupando paulatinamente el espacio agrícola y dejando su huella en el paisaje en forma de lagunas de distintas formas y tamaños, ligadas principalmente a la cuenca del río Jarama. Se ha inventariado la presencia de 123 humedales en este espacio natural protegido; estas lagunas son hoy el hábitat predilecto de numerosas especies animales, destacando especialmente las aves. La valoración ambiental de estos ecosistemas, atendiendo a criterios biológicos, ecológicos y antrópicos, es alta en casi uno de cada cuatro humedales.

Entre estos ecosistemas acuáticos leníticos hay que destacar la presencia de nueve que están incluidos en la revisión del Catálogo de Embalses y Humedales de la Comunidad de Madrid, regulado por el Acuerdo de 2 de septiembre de 2004. Estas son la laguna del Soto de las Cuevas (Aranjuez); las lagunas de las Madres (Arganda del Rey); las lagunas de Ciempozuelos (Ciempozuelos); las lagunas de la Presa del río Henares (Mejorada del Campo); la laguna del Campillo y la laguna del Soto de las Juntas (Rivas-Vaciamadrid); las lagunas de Cerro Gordo (San Fernando de Henares); y finalmente, las lagunas de Velilla y lagunas del Sotillo y Picón de los Conejos (Velilla de San Antonio). El denominador común de estos humedales es la relevancia que tienen para la fauna, aunque también presentan un interés científico, paisajístico, botánico, geológico, educativo y recreativo.