Edafología

El suelo es la parte sólida más externa de la superficie terrestre sirviendo de soporte a la vegetación, fuente de nutrientes para las masas forestales, los cultivos y otros seres vivos, sometida a las distintas acciones provocadas por los agentes atmosféricos y las actividades humanas dirigidas al aprovechamiento de su potencial productivo. También es el soporte de actividades constructivas, industriales y extractivas de distintos tipo de las que el Parque Regional del Sureste tiene una amplia representación en su aprovechamiento como fuente de materiales para la construcción, arenas y gravas fundamentalmente, en la vega del Jarama.

En los suelos pueden diferenciarse características y cualidades, las primeras están compuestas por una serie de atributos como la textura o el contenido en materia orgánica, mientras que las segundas revelan su respuesta y vulnerabilidad ante un uso determinado. La roca, el clima, la vegetación y la fisiografía son los responsables de los procesos de formación a través de una serie de transformaciones físicas y químicas del suelo que se producen a lo largo del tiempo. Las acciones provocadas por estos elementos producen la diferenciación de distintos niveles horizontales de distinta composición, la sección vertical de un suelo está compuesta pues por los distintos horizontes de un suelo y permiten su clasificación.

 

La clasificación de suelo utilizada fue establecida por el Working Group for Soil Classification and Surveying de la FAO en 1968, y revisado en 1989. Aporta un método de clasificación de suelos basado en la definición de unidades taxonómicas en dos niveles básicos de detalle: 28 grupos principales, subdivididos en 153 unidades de suelos. El sistema de clasificación está inspirado en el Sistema americano de la Soil Taxonomy, sobre todo en la identificación de los horizontes de diagnóstico, pero recoge en gran medida la nomenclatura de las clasificaciones genéticas tradicionales.

 

En este espacio natural protegido están presentes los siguientes grupos principales:

·         Leptosoles. Suelos limitados en profundidad por una roca dura continua o por material muy calcáreo (carbonato cálcico equivalente mayor de 40%) o por una capa continua cementada dentro de una profundidad de 30 cm a partir de la superficie; o que tienen menos de 20% de tierra fina hasta una profundidad de 75 cm; sin otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A móllico, úmbrico u ócrico, con o sin un horizonte B cámbico.

·         Fluvisoles. Suelos desarrollados a partir de depósitos aluviales recientes, que no tienen otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A ócrico, móllico o úmbrico, o un horizonte H hístico o un horizonte sulfúrico.

·         Calcisoles. Suelos que tienen una o más de las siguientes características: un horizonte cálcico, un horizonte petrocálcico o concentraciones de caliza pulverulento blanda dentro de una profundidad de 125 cm a partir de la superficie; sin otros horizontes de diagnóstico que un horizonte A ócrico o un horizonte B cámbico o un horizonte B árgico impregnado de carbonato cálcico.

·         Regosoles. Suelos procedentes de materiales no consolidados (excepto materiales de textura gruesa o con propiedades flúvicas) que no tienen otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A ócrico o úmbrico.

·         Gypsisoles. Suelos que tienen un horizonte gypsico o petrogypsico o ambos, dentro de una profundidad de 125 cm a partir de la superficie, sin otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A ócrico, un horizonte B cámbico, un horizonte B árgico impregnado de yeso o de carbonato cálcico.

·         Luvisoles. Suelos con un horizonte B árgico que tiene una capacidad de cambio igual o superior a 24 cmol (+) Kg-1 de arcilla, y un grado de saturación (por NH4OAC) del 50% o mayor en la totalidad del horizonte A mállico y de un horizonte E situado, con un límite brusco, sobre un horizonte lentamente permeable.

·         Cambisoles. Suelos que tienen un horizonte B cámbico y ningún otro horizonte de diagnóstico más que un horizonte A ócrico o úmbrico, o un horizonte A móllico situado inmediatamente encima de un horizonte B cámbico con grado de saturación (por NH4OAC) menor del 50%.

·         Gleysoles. Suelos formados a partir de materiales no consolidados, con exclusión de los materiales de textura gruesa y los depósitos aluviales, que presentan propiedades gléicas (encharcamiento temporal o permanente) dentro de una profundidad de 50 cm a partir de la superficie; sin otros horizontes de diagnóstico más que un horizonte A, un horizonte H hístico, un horizonte B cámbico, un horizonte cálcico o uno gypsico.